Queridos lectores:

Por las escasas conexiones de internet dignas en nuestros destinos, el blog se ve afectado con intervalos de tiempo muy dispares entre los diferentes posts.

Esperamos que puedan superar este incordio y sigan leyendolo y comentandolo como antes.

Saludos,
J, J y L.

Sunday, December 27, 2009

Phnom Penh: la ciudad de los contrastes



El viaje a Phnom Penh nos mostro claramente la manera de manejar de los camboyanos, y que se resume en decir que si existe alguna regla de transito, nadie está obligado a respetarla. Hay miles y miles de personas circulando hacia todas partes, y todos van por donde mejor les convenga. A pesar de todo el caos, no vimos ni un solo accidente.


La primera impresión ni bien se llega a Phnom Penh, capital de Camboya, es de rechazo casi total. El calor es insoportable, hay millones de personas por todos lados que van hacia todos lados, y la ciudad parece muy sucia. Pero al cabo de caminar un poco por la costanera del Mekong, de descubre que la ciudad tiene sus encantos, que es limpia, con grandes avenidas y plazas.


Visitamos el Independence Monument: el Royal Palace, donde vimos la Silver Pagoda, dentro de la cual hay una imagen de Buddha de esmeralda sobre un piso de una cantidad de toneladas de plata que olvidamos por lo grotesco de la cifra.



Por la mañana fuimos a ver los Killing Fields, un museo sobre el campo de exterminio del régimen de Pol Pot, que diezmo la población de Camboya entre 1975 y 1979. Nos habían dicho que era muy conmovedor, pero nos pareció bastante mediocre. No mostraban nada, y las fosas comunes eran simple corralitos de tierra donde bien hubiera podido haber una huerta en lugar de cadáveres (que obviamente fueron exhumados). Los más interesante fue el monumento a las víctimas del genocidio, compuesto básicamente por centenares de calaveras apiladas unas sobre otras. La imagen es muy fuerte.

Volvimos al hotel para la ducha obligada. Lo que se puede transpirar caminando por esta parte del mundo no tiene explicación. Por la noche salimos al Heart of Darkness (Conrad sigue acompañándonos en Camboya). Nos reservamos los detalles de la noche para nosotros.
A la mañana siguiente partimos para Ho Chi Minh City, antigua Saigon, en Vietnam. Hay mucha expectativa sobre ese país en el grupo.

Thursday, December 24, 2009

Los templos de Angkor



Hoy visitamos los tan recomendados templos que hay cerca de Siem Reap. No fuimos a Angkor Wat, pero estuvimos en Angkor Thom.




El calor hizo que de a ratos la visita fuera agobiante, sobre todo cuando los templos o las estructuras de piedra atemporales nos obligaban a trepar. Pero la visita fue fascinante. Empezando por el detalle de tener un Tuk-Tuk que nos paseo por todo el predio y nos espero durante nuestras largas visitas, y todo por la insignificante suma de 10 dólares por día entre los tres.
Los templos y los palacios (en rigor, las ruinas de todo aquello) son fascinantes. Los que más nos gustaron fueron el Bayon y el Ta Prohm.




La entrada a través del South Gate, rodeados de monos, elefantes e imágenes talladas en piedra, es apenas un fiel augurio de lo que espera a uno después.
El Royal Palace, con la imagen del Budha acostado que atraviesa toda la fachada oeste, es imperdible. Por suerte están restaurándolo. Las selvas que rodean los templos, y que ocupan casi 900 hectáreas, aportan un gran valor a todo lo que uno ve, y una buena sombra para descansar del sol.

Terminamos el día con una visita al Ta Prohm, el mismo templo en donde Ford Coppola filmo Appocalypsis Now. Las raíces que literalmente devoran las paredes de lo que alguna vez fue un monasterio durante el Imperio Khmer, son realmente impresionantes. Todos terminamos muy impresionados con la visita, pero el cansancio era tal que la única opción posible fue ir a la pileta de nuestro hotel.


En nuestro segundo día de templos fuimos a ver Angkor Wat. Llegamos para ver el amanecer. El templo es imponente, y lo demuestra la inmensa fosa que lo rodea, y que es se atraviesa por un puente enteramente construido de pierda. Luego de un buen desayuno americano, seguimos para ver otros templos. Hasent, nuestro chofer de Tuk-Tuk, nos llevaba de uno a otro y nos esperaba descansando bajo un árbol mientras nosotros visitábamos cada uno de los templos a lo que nos llevo. De a ratos la visita se torna agobiante de tanta ruina que se ve, y después de ver tres, todos parecen iguales. Pero siempre se descubre que hay templos aun mejores.



Capítulo aparte merecen los chiquitos que quieren vender a los turistas cualquier cosa por la suma que fuere. Todo termina costando un dólar, y por esa suma parecieran querer vender hasta su alma si pudieran entregarla. La perseverancia de esos chicos es admirable, pero es muy cansadora. Están muy bien preparados para eso y son picaros por naturaleza. Ni bien se baja uno del Tuk-Tuk para iniciar la visita a un templo se acerca gritando de todas partes, en un ingles impecable para ser camboyanos de entre cinco y diez anos. Todos usan el mismo método, que comienza preguntando nombre y nacionalidad al turista, a lo cual responden con una referencia evidente del país del que uno viene. Hay que reconocerlo, casi siempre terminan vendiendo algo. Pero la realidad es que después de tener que lidiar con tres, se tornan insoportables, y tan solo escuchar la frase “one dolla sir”, puede despertar los pensamientos más perversos.




A la noche nos clavamos un asadito de carnes tan exóticas como serpiente, avestruz, calamares y cocodrilo. También había un poco de carne de vaca, pero era muy dura. Por lo demás, las noches de Siem Reap no fueron muy divertidas, nunca vimos mucha movida.




Al día siguiente seguimos con los templos, que es casi lo único que hay para hacer en esta ciudad donde hay más turistas que otra cosa. Ultimo día de visita, que tuvo un agregado completamente inesperado. Caminamos un buen rato por medio del descampado camboyano, camino a un lago que nunca alcanzamos, extenuados de caminar bajo el implacable sol de Camboya.

Para terminar el día fuimos a ver el atardecer a un templo enclavado en la cima de una colina justo en frente de Angkor Wat, aunque no recordamos el nombre. A pesar de las hordas orientales que, como no podía ser de otra manera, llevaban cada uno de ellos su propia máquina de fotos, y sacaba cada uno de ellos ochocientas fotos de un atardecer que finalmente no vieron sino a través de las pantallas de sus cámaras de fotos, la puesta del sol fue excelente. Siempre hacen lo mismo y no se entiende. Se ve que estamos en la era digital y la realidad ya no existe si no se la lleva a un disco rígido y se la transforma en una secuencia de unos y ceros.


Mas fotos: http://picasaweb.google.com/johnetix/SiemReap?feat=directlink





Sunday, December 20, 2009

Bangkok: un primer pantallazo de Oriente

Bienvenidos al primer post de nuestro Viaje. A través de esto Blog iremos compartiendo momentos de nuestro viaje a Asia.

Después de volar durante unas eternas treinta horas o más, finalmente llegamos a Bangkok. Los vuelos fueron muy buenos pero definitivamente hacer escala en nueva York y en Tokyo no es la manera más directa de llegar al Sudeste asiático. La sensación apenas sale uno del aeropuerto es de un calor agobiante, muy típico de estos climas tropicales. Luego de instalarnos en el hotel, e impedidos de dormir por el jetlag, decidimos ir a tomar unas cervezas a Suan Lum Nightbazaar. Para ser jueves las calles están bastante desiertas. Lo primero que hicimos al día siguiente fue tomar el Sky Train para ir al MBK Market, un shopping en el que compramos de todo. Por la tarde caminamos por el Barrio chino de Bangkok, atravesando olores que por momentos eran insoportables.


Es notable como todos cocinan en la calle, friendo productos que uno no conoce, y salteando verduras nunca antes vistas por nosotros. Visitamos un par de templos budhistas que nos parecieron muy lindos, y finamente, tomamos un Tuk-Tuk hacia Khao San Road, nuestro destino final, donde comimos. Andar en Tuk-Tuk en esta ciudad puede ser letal, pero los conductores parecen tenerlo todo bajo control.



El choque cultural es muy fuerte por momentos. El tráfico en las calles, las calles mismas, la gente, en fin, todo es muy diferente de nuestra lejana Buenos Aires. No solamente la comida, aunque bien podríamos empezar por eso. Nuestra única noche de salida en Bangkok fue memorable. Nos sentamos en un bar donde había bastante movida, y nos encontramos con la grata sorpresa de que solo vendían botellas de alcohol y no medidas.

Por lo tanto, nos vimos forzados a comprar un Red Label que acabamos esa misma noche, aunque no ya en ese bar sino en un boliche que se llamaba Le Club, que nos recomendó una promotora de Heineken.

Promotora es un eufemismo de prostituta, que las hay de a montones en las calles nocturnas de Bangkok. Puede decirse, de todas maneras, que las mujeres tailandesas son muy lindas. Nunca vimos una mujer gorda. Debe ser por lo sano de su cocina, a base de arroz, noodles y vegetales de todo tipo y color.

Al día siguiente fuimos a Chatuchack Market, un inmenso mercado, suerte de versión tailandesa de los mercados de pulgas parisinos. Obviamente este era incomparablemente más grande, como puede esperarse de una ciudad asiática de millones de habitantes, pero así y todo no encontramos muchas cosas interesantes.


Nuestro día se redujo a eso, básicamente, producto de la tremenda resaca que nos provoco el tercio de botella de whisky que había tomado cada uno de nosotros la noche anterior. Cruzar la frontera hacia Camboya fue toda una experiencia. El día empezó con un viaje en bondi hasta Aranya Prathet, ciudad tailandesa fronteriza con Camboya. La experiencia comenzó cuando nos bajamos en la terminal y tomamos un Tuk-Tuk hasta la frontera. Obviamente, y a pesar de haber sido advertidos fuimos estafados por los propios agentes del consulado de Camboya, país donde la corrupción dicen que supera ampliamente la de Argentina. Debimos pagar más dólares de lo que correspondía por un taxi que nos llevo desde la frontera hasta Siem Reap, además de tener que tramitar la visa en una mesa de madera bajo un tinglado en medio de un suburbio de ciudad fronteriza. Toda la escena fue muy surreal.

Mas Fotos: http://picasaweb.google.com/johnetix/Bangkok?feat=directlink