Queridos lectores:

Por las escasas conexiones de internet dignas en nuestros destinos, el blog se ve afectado con intervalos de tiempo muy dispares entre los diferentes posts.

Esperamos que puedan superar este incordio y sigan leyendolo y comentandolo como antes.

Saludos,
J, J y L.

Friday, February 26, 2010

La ville en rose



Llegamos a Jaipur, capital del Estado de Rajasthan, en tren desde Nueva Delhi. La India tiene un excelente sistema de transporte ferroviario que se extiende como una telaraña por todo el subcontinente. El tren es parte de la cultura india, tanto como lo es en Europa. Delicias de la colonización británica, que aún subsiste en esta potencia mundial que es la India, todas las ciudades, hasta la más pequeña, tiene su propia estación, y las frecuencias y el servicio son bastante buenos, aunque existen los atrasos, que luego sufriríamos en carne propia.

IMG_0820

Llegamos hacia el mediodía, y conseguir un hotel no fue todo lo fácil que nos hubiera gustado. Creímos que en la oficina de turismo oficial de la estación recibiríamos información objetiva y certera. Todavía no llevábamos tantos días en la India como para saber que es imposible, siendo turista, que los indios no intenten exprimirte los bolsillos hasta decir basta. Hasta los funcionarios públicos intentan beneficiarse a costa de uno, y si el rédito no es para ellos, nunca falta un pariente o amigo a quien ayudar. Basta con sacar un pie de la estación para ver la oleada de conductores de rickshaws decididos a venderte lo que puedan. Creíamos que viniendo del Sudeste estaríamos curtidos, pero en este aspecto, la India lo supera todo. De hecho, lo único que nos resultó desgastante de este país es la insinceridad de los indios para con quienes somos, después de todo, su principal fuente de ingresos.

Superado el incordio, e instalados en un hotel céntrico, salimos a recorrer la ciudad. Tomamos un rickshaw hacia el casco histórico, dentro de las murallas de la ciudad. El conductor del rickshaw, con un peinado al estilo Pocho la Pantera, estaba completamente fuera de sí, e insultó y tocó bocina a cuanta persona se cruzó por nuestro camino. El personaje era bastante genial, y nos llevó a destino en apenas unos minutos. Aprieten el video si quieren viajar unos minutos en Rickshaw por la India.


IMG_0861Jaipur es conocida como la Ciudad Rosa. Todas las construcciones del casco antiguo fueron mandadas a pintar de ese color para darle bienvenida al Principe de Gales en una visita que realizó en el siglo XIX. Lo primero que visitamos fue el Jantar Mantar, un observatorio  impresionante construido en el siglo XVIII por un maharajá. Los instrumentos, de tamaños descomunales, que utilizaban para medir la altura del sol o la posición exacta de los astros, entre otras cosas, nos gustaron mucho. De allí cruzamos la calle hacia el City Palace, donde pudimos ver el fastuosismo del estilo de vida de estos príncipes que no conocían límites materiales. La sala de armas, en particular, nos entretuvo bastante, con armas de todos los tipos, colores y tamaños imaginables. También nos impresionaron unos jarrones íntegramente hechos de plata, al exclusivo efecto de transportar agua sagrada del Ganges para uso personal del soberano en uno de sus viajes a Londres.
IMG_0825

A la mañana siguiente recibimos a Luli Tixi, que venía de China y resultó ser una gran compañera de viaje y congeniamos de maravilla. Con ella, fuimos a ver el Palacio de los Vientos, desde donde las mujeres del maharajá miraban la actividad de la ciudad sin ser vistas, a través de pequeñas ventanitas que tambén hacían las veces de ventilación natural. La influencia musulmana es muy fuerte en esta región, y la ley que impedía a las mujeres mostrar sus rostros se aplicaba con todo rigor. Hasta hoy en día se ven mujeres que apenas dejan ver sus ojos, y el trato de los indios, tanto musulmanes como hindúes, para con la mujeres es bastante cavernícola.
IMG_0854

P1290239
Por la tarde visitamos el Fuerte de Amber, cuya visita fue conducida por un guía muy particular. De vez en cuando había que darle cuerda para que procesase las respuestas, y estaba obsesionado con proteger nuestras cabezas de los bajos marcos de las puertas. Cada dos minutos se escuchaba con una delicada voz las palabras ¨mind your head¨.




De allí fuimos a ver el Water Palace, que es un hermosos edificioIMG_0893 en el medio de un lago. No pudimos acceder más que hasta la orilla y terminamos comprando telas para nuestras solícitas madres y hermanas. En ese negocio salió a la luz una carácteristica escondida en javo y que la presenciaríamos a lo largo de todo el viaje: Javier es adicto al regateo. Actualmente esta quinto en los top ten más odiados por los comerciantes de India. Entre otras cosas, negocia precios hasta dejar secos a los vendedores para finalmente decir que no le interesa comprar. También se los ha visto pedir reemplazo entre sus compañeros para descansar, extenuados por las indecisiones de Javo a la hora de elegir, tramas, modelos, tamaños y colores. De todos modos no podemos negar que es un negociador tenaz.
Finalmente terminamos el día viendo el atardecer desde un templo en la cima de una colina y rodeados de pícaros monos. Por la mañana siguiente partimos a Pushkar, la ciudad enemiga de los vicios.

IMG_0907

Más fotos: http://picasaweb.google.com/johnetix/Jaipur?feat=directlink

Delhicado golpe de India

Llegamos a Delhi después de un placentero vuelo desde Bangkok. Por avión si que vale la pena moverse! Acostumbrados como estabamos a los rudimentarios medios de transporte asiáticos, volar nos pareció un sueño hecho realidad. Una aliviante sensación de frescura, que ya casi no recoradábamos, nos invadió ni bien pisamos la pista del aeropuerto Indira Gandhi, en esta capital. Nos sorprendió también la oscuridad de la ciudad: era de noche, y apenas vislumbramos algunas lucecitas, pero Nueva Delhi estaba oscura. No parecía, desde el aire, la ciudad inmensa que realmente es.

Después de hacer los trámites de migraciones y de recuperar nuestras mochilas, nos encontramos con el taxi que la gente del hotel que habíamos reservado por Internet nos había mandado. El viaje hasta el hotel duró más de lo esperado, ya que un accidente en la autopista nos obligó a quedarnos parados durante casi una hora, hasta que un grupo de ingeniosos taxistas, en lo que supuso un impresionante trabajo en equipo, logró mover una pared de hormigón armado, formando un salvoconducto que nos permitió alejarnos del embotellamiento. Hubieramos podido quedarnos horas ahí, de no haber contado con la astucia de los graciosos indios que, jamás perdieron la calma, y hasta parecían super entretenidos con la imprevista tarea. Bienvenidos a la India!

Continuamos nuestro viaje sin sobresaltos, hasta que finalmente llegamos a nuestro hotel. Con una ingeniudad casi tierna, Juan preguntó al taxista si estaba seguro de que nos había llevado a la dirección correcta, ya que el barrio no era muy pintoresco. Claro que el chofer estaba en lo cierto. Despùés de todo, estamos en Delhi, y ver toneladas de basura en la calle, o decenas de cuerpos durmiendo a la intemperie, entre vacas que recorren las veredas con total libertad, o ver gente haciendo sus necesidades en la calle sin ningùn pudor, es algo que no puede sorprender. El hotel, a pesar de todo era muy decente.

IMG_0390.CR2

Agotados por el viaje, nos fuimos a dormir temprano. Además, lo poco que habíamos visto nos invitaba a quedarnos adentro, al menos por esa noche.

IMG_0712Tuvimos la suerte de llegar a Delhi para el feriado del 26 de enero,  que es cuando los indios celebran el día de la República, con un impresionante desfile militar desde la India Gate, cerca del muy céntrico Connought Place, hasta el Red Fort, en la Vieja Delhi. Luego de sortear los puestos de seguridad, logramos llegar hasta la primera fila para poder ver los imponentes carros que representan a cada una de las regiones del país, mostrando cosas típicas de cada lugar.  También vimos como los regimientos de soldados emperifollados para la ocasión se divertían bailando y cantando en la calle, hasta que el silbatazo de algún superior los transformó súbitamente en gélidas estatuas marchantes.

IMG_0378.CR2

De ahí nos fuimos a recorrer Connought Place, pero la plaza y sus alrededores estaban en plena reconstucción, ya que la ciudad se está preparando para recibir con toda la pompa y circunstancia, a las delegaciones que este año se darán cita en Delhi para celebrar los Juegos del Commonwealth. La influencia inglesa es, dicho sea de paso, palpable en todas partes. Todos los carteles están en hindú y en inglés, y hasta el más intocable de todos los parias maneja con comodidad la lengua de Shakespeare.
Por la tarde caminamos por el barrio de nuestro hotel, y fuimos a la estación de tren para averiguar como funcionaba el tema de los trenes, que tanto usaríamos para recorrer el Rajasthan. A esta altura ya sabíamos que esta ciudad no merece más de dos días de estadía.

IMG_0435.CR2

Al día siguiente fuimos a Majnu-ka-Tilla, una colonia tibetana en Delhi, donde compramos alguna literatura budista  y probamos las delicias de la cocina del Tibet. Cuando volvimos al centro de la ciudad, pasamos por el gran Fuerte Rojo, una gran construcción militar bastante deteriorada y no muy bien mantenida pero que, así y todo, es una de las grande atracciones turísitcas de esta ciudad. Esa sería nuestra última noche en Delhi, ya que a la madrugada siguiente tomamos un tren hacia Jaipur, capital del Rajasthan, para iniciar nuestro recorrido por ese fabuloso desierto.

P1270143

Más fotos: http://picasaweb.google.com/johnetix/Delhi?feat=directlink

Monday, February 22, 2010

Bangkok reloaded

IMG_0629Después de pasar unos días en las montañas del norte de Tailandia, bajamos a Bangkok, único destino de todo nuestro viaje que repetimos. En realidad fue una escala obligada, pero volver a esta ciudad magnífica nunca está mal. Bangkok vale la pena una visita cada vez uno se acerca a ella, ya que es única, cautivante, completa y muy cosmopolita. Además, Bangkok explota por la noche.

Nos instalamos en un hotel cerca de Khao San Road, que es la meca de los turistas en este lugar. Queríamos estar más cerca de la movida, ya que la vez anterior nuestro hotel etaba un tanto alejado de este punto neurálgico. LLegamos muy temprano en la mañana, y con mucha suerte conseguimos habitaciones libres en un hotel, donde pudimos completar horas de sueño para arrancar con pilas.

IMG_0626El primer día, volvimos al MBK, ya que Johnny y Lauta tenían unas compras que hacer. Javo, harto de ese lugar, se fue solo en  un tuk-tuk que lo llevó a recorrer la ciudad gratis, a cambio de que pasara por dos negocios para que el conductor pudiera cobrar su comisiòn. Es común que los choferes lleven a los turistas a satrerías o joyerías, para recibir a cambio un vale para cargar nafta. Al mediodía nos encontramos todos en el MBK, para seguir la tarde juntos.


IMG_0649Almorzamos en un puestito callejero de por ahí, y después fuimos a ve el WAat Arun, un templo ubicado sobre la margen derecha del río que corta a esta ciudad en dos. Para ello, tuvimos que cruzar en barco hasta la otra orilla. Los tailandeses manejan los botes igual que los barcos: el río era un perfecto bardo.

Nuestras aventuras nocturnas por Oriente venían siendo un tanto mediocres, pero no tanto por nuestra culpa, o vagancia, sino porque muchos de los lugares donde estuvimos no se prestaban para esos menesteres. Por eso aprovechamos nuestra segunda estadía en Bangkok para revivir las noches que pasamos en nuestra primera vez aquí. Los lectores fieles recordarán aquellos relatos.

P1240076Con esa intención, salimos a comer por Khao San. Comidos y  bebidos, fuimos primero a un bar, para luego seguir la recorrida en el mismo boliche donde tanto nos habíamos divertido la anterior vez. Para nuestra sorpresa, la música se cortó bastante  temprano, razón por la cual decidimos seguir nuestro tour bolichero en Spicy, un reducto que nos fue recomendado por taxistas. Los jugosos detalles de la noche fueron víctimas de la censura del comité de Moral y Buenas Costumbres de este blog, por lo cual deberán ser transmitidos a viva voz a nuestro regreso. Sólo se nos permite decir que fue una noche muy bizarra,  y recomendarles no tomar cuando se ingieren pastillas contra la malaria.

P1240078

IMG_0672La mañana siguiente, fuimos los tres sólos a buscar un poco de respiro al Royal Palace. Hacía tiempo que necesitabamos un poco de soledad. Además Xavi, nuestro compañero catalán, no estuvo en condiciones de salir de la cama hasta pasado el mediodía. El Palacio Real es un complejo ubicado en el centro de la ciudad, muy cerca del río, y que alberga una gran cantidad de edificios oficiales y templos. En realidad el rey no vive allí, pero es la sede histórica del gobierno, y el ícono más imponente de la ciudad. Lo que más se destaca dentro de esta mini-ciudad es el templo donde se puede ver una estatua del Buda íntegramente tallada en jade.

IMG_0690

Esa noche sería nuestra última en Bangkok, y también en el Sudeste. Después de tantas aventuras, debíamos despedirnos en grande. Por este motivo, aprovechamos para saldar una vieja deuda con este lugar: la obligada visita al Ping-Pong Show. Una vez más, nuestra libertad de expresión se ve coartada por la feroz censura ejercida por el citado comité, que nos impide contarles a nuestros seguidores el contenido de este show extraordinario, donde es bien posible perder un ojo entre dardos, pelotas y bananas embadurnadas que vuelan por aquí y por allá. El show, que se ofrece a los turistas en todos los locales que dan sobre el PatPong Market, no tiene desperdicio y, aunque denigrante, es muy divertido.

IMG_0698A la mañana siguiente aprovechamos para ir a ver el Wat Pho, el templo más grande de Bangkok, donde está la impactante estatua del Buda recostado, que mide 45 metros de largo. Al cabo de ver tanta pagoda y tanta imagen de Buda, uno se cansa, pero sin duda ésta última que vimos era impresionante, y refleja claramente la profunda espiritualidad de estos pueblos. Después de almorzar, nos fuimos al aeropuerto. Dejábamos atrás a Bangkok, y con ella, nuestra aventura por el Sudeste Asiático. No sin un poco de nostalgia, pero con  mucha  excitación también, volamos a Nueva Delhi para comenzar una nueva etapa, el recorrido por esa India que tanto anhelamos conocer. La tierra de los monos y las serpientes, de los magos y los camellos, de los libros de Kipling y Rushdie, de los excéntricos maharajás y los exlcuidos Intocables, de los hindúes y los musulmanes, la tierra de los mil dioses y las vacas sueltas estaba, finalmente, a unas horas de distancia.

Más fotos: http://picasaweb.google.com/johnetix/BangkokReloaded?feat=directlink