Al mediodía del primer día del año 2010 partimos hacia Hue. La mañana fue muy dura y hacer el check out del hotel en tiempo y forma fue todo un logro, debido a nuestro lamentabe estado por la noche anterior. Por suerte el viaje no era muy largo, y nos tocó un colectivo con asientos en lugar de las camas que tan poco nos gustaban. Llegamos de noche, por lo cual nuestra primera impresión de Hue no fue muy valedera. Lo único que vimos fue más de lo mismo: muchísima gente, cantidades de motos, muchos edificios de poco gusto, por supuesto, las bocinas que son tan caras a los vietnamitas. Vietnam se vuelve un poco monótono y repetitivo.
El segundo día alquilamos motos y recorrimos las afueras de la ciudad. Visitamos una pagoda que nos encantó, y después fuimos a ver las tumbas de algunos de los emperadores que gobernaron desde esta ciudad en el pasado. Eso sí que valió la pena. Los lagos y las construcciones que rodeaban las fastuosísimas tumbas, y que servían a los emperadores para de morada para pasar el final de sus días, eran muy lindas.
En su afán de mostrar su majestuosidad (y tambien de vivirla), los otrora gobernantes mandaban construir sus tumbas aún estando en vida. Estas tumbas tenían la particularidad de que no solo estaban formadas por un predecible mausoleo, sino tambien por extensos parques amurallados. Dentro de las murallas habia lagos, jardines, salas de ocio y de lectura, y todo tipo de edificaciones necesarias para que un emperador pueda pasar sus ultimos años sin tener faltantes para su nivel de vida. Una vez que le llegaba su hora, y luego de las ceremonias correspondientes el emperador era enterrado y sobre el se construía un mausoleo, generalmente rodeado de muros.
Visitamos unas tres o cuatro tumbas de este calibre, distanciadas entre si por un par de kilómetros. Una de ellas llamaba la atención por el hecho de que el cuerpo del difunto no se hallaba debajo del colosal mausoleo construido para tal motivo. Cuando el monarca murió fue escondido en otro lugar, cuya ubicación solo conocían unos pocos fieles, y que dejaron de serlo cuando fueron decapitados para que el secreto se conserve aún hasta el día de hoy.
Esa misma tarde, luego de un día con bastante contenido histórico y cultural, nos fuimos a Hanoi, la capital de Vietnam.
Más fotos: http://picasaweb.google.com/johnetix/Hue?feat=directlink
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